Stop a la frustración!

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¿Qué tal vais mis valientes?. Hoy me he pesado por fin. ¿El resultado?: pues esta vez no ha sido el esperado… 😥. Tan sólo he bajado esta semana 200 gramos 😱. El primer pensamiento que te viene a la cabeza en ese momento es el abandono absoluto. Piensas en que el sacrificio no es suficiente para el resultado. Pero, como ya os conté en un anterior post, no hay que desesperar. Esto es algo que puede pasar en cualquier momento. Hoy os voy a contar algunos motivos por lo que nos puede ocurrir esto.

Cuando nos pesamos y obtenemos este tipo de resultado, lo primero es hacer autocrítica. Ayer pequé, sin embargo esta no debe ser la única razón. Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos. Sabemos si hemos hecho deporte, si hemos cumplido estrictamente la dieta o si la hemos saltado. Pues bien, no pasa nada si nos hemos equivocado una semana. Se aprende y se continua el camino 😉.

No obstante, puede que existan otros motivos que no tienen que ver con la dieta (pero por favor, no tomar esto como excusa).

Si tomamos ciertos medicamentos como antidepresivos, corticoides o antiepilépticos, por ejemplo, puede ser que el cuerpo no queme calorías a la velocidad que debería, que aumente el apetito o, incluso, que retengamos más líquidos. Todo lo que tiene que ver con la química afecta. Pasa lo mismo si padecemos hipotiroidismo, como es mi caso.

Cuando el tiroides no produce suficiente tiroxina, tenemos hipotiroidismo. Con esto lo que ocurre es que nuestro metabolismo es más lento, lo que implica que el cuerpo consume menos calorías. Al ocurrir esto es más difícil bajar de peso y, además, tenemos mayor tendencia a engordar.

Hemos de tener presente también la menopausia. Cuando estás llegando a ese momento puedes notar que el contorno de tu cintura aumenta, por lo que, es más probable que el peso también lo haga. Se tratan de cambios hormonales, y eso dificulta nuestro camino.

El dormir mal nos afecta en este aspecto también. Durante el descanso liberamos hormonas que controlan el apetito y el gasto energético. Si duermes entre 7 y 8 horas se mantiene un equilibrio entre las hormonas que influyen en esto. Si, por el contrario, el descanso no es el adecuado, puede pasar que ese equilibrio no exista. El resultado de esto es el aumento del apetito o de las ganas de consumir productos con azúcar.

Por último, y para mí lo más importante, porque yo lo padezco, es el estrés crónico. Cuando tenemos ansiedad el cuerpo segrega más cortisol. Esto es una hormona de supervivencia que estimula la producción de glucosa y hace que las células almacenen la mayor cantidad de grasa posible. En mi caso, por este motivo tengo muchos bajones de azúcar. Y esto os pasará a muchos de vosotros. El aumento de esta hormona provoca que, a la larga, nos podamos encontrar con un depósito de grasa sobre todo en la zona del abdomen.

Existen más factores que nos ponen piedras en el camino, pero, como veis, la mayoría están relacionados con las hormonas. Por eso, siempre recomiendo hacernos analíticas periódicamente. Tenemos que revisar que todo va bien. Una dieta no implica que dejemos a un lado la salud para perder peso a toda costa. Si una semana hay un desequilibrio hormonal, no pasa nada, la semana que viene será mejor. A continuar con el camino como hasta ahora! 😘

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