La influencia del estrés en nuestra alimentación

Buenassss!!! Aquí está el tema ganador para este post. Lo primero que quiero es agradecer a todos los que, tanto en Facebook como en Instagram, han participado ✌.

Vamos al lío 😊. A este tema le he dado muchas vueltas. Primero porque, como siempre digo, no soy una profesional, y segundo porque es algo que me preocupa bastante por la situación en la que yo vivo. Lo que he hecho es investigar. Sin embargo, tengo pendiente una entrevista con un psicólogo para que me pueda contar más sobre este tema 😃.

Seguro que ha habido momentos en tu vida en los que has comido de manera compulsiva o, por el contrario, has dejado de comer. Esto depende, la mayoría de las veces, de nuestro propio estado de ánimo 🤦‍♀️.

En muchas ocasiones, el estrés se apodera de nosotros sin darnos cuenta. Con el ritmo de vida que tenemos, no somos conscientes de que estamos viviendo una situación que nos provoca dicho estrés 😣. Esto hace muy complicado que identifiquemos el motivo exacto que lo provocó.

De esta manera, el estrés se apodera de nuestro bienestar tanto físico como mental. Esto hace que nuestro estilo de vida cambie de tal manera que suframos graves alteraciones en nuestra salud. Se puede dar tanto la situación de sobrepeso, como la de extrema delgadez. Debemos tener cuidado con ambas 🤔.

Principales errores que cometemos en la alimentación cuando estamos estresados

Cuando no controlamos el estrés nos exponemos a incrementar las posibilidades de adoptar malas prácticas nutricionales. Esto hace que sea absolutamente necesario que tengamos que consultar a un especialista en nutrición para que nos ayude a eliminar dichos hábitos.

Dentro de estas malas prácticas podemos destacar algunas que seguro te sonarán ( a mí por supuesto que sí porque las he llevado a cabo 😢):

  • Exceso de grasas y azúcar: solemos tomar productos que llenan de energía por un tiempo determinado, pero que no aportan ningún nutriente.
  • Saltarse las comidas: normalmente el estrés hace que eliminemos el desayuno. Deshacernos de cualquier comida deriva en que nuestro metabolismo se vuelva más lento y, por tanto, el subir de peso es más probable. Además, dicho hábito contribuye a la descomposición de la masa muscular y provoca debilitamiento general.
  • Antojos: comer por comer, sin tener hambre, es muy habitual en este caso. Cuando cedemos a los antojos lo que hacemos es tomar un exceso de calorías.
  • Falta de ejercicio: cuando estamos estresados puede que queramos hacer mucho ejercicio o todo lo contrario. A veces, perdemos el interés por el deporte y no lo practicamos. Sin embargo, practicar ejercicios de manera regular te ayuda a liberar el estrés, además de mantenerte en forma.
     

Una idea para que el estrés no afecte a nuestra alimentación

Quiero comentarte tres pasos que pueden ayudarte, a mí me funcionan. Evidentemente habrá muchas más soluciones, pero no las puedo abarcar todas. Sin embargo, pienso que esta es bastante buena y fácil de llevar a cabo.

1- Debemos conocer las situaciones que nos impulsan a comer compulsivamente o no comer. Si identificamos esas situaciones, los pensamientos previos a ese impulso o los pensamientos que hacen que no comamos, podremos conocernos y sacar una serie de conclusiones que nos ayuden a controlarnos.

2- Cuando ya hemos localizado esas razones, lo siguiente es trabajar para cambiar la respuesta a estos pensamientos. Esto no es sencillo. Es evidente que un profesional es el que debe darnos pautas para llevar a cabo este paso. Yo te puedo comentar lo que hago: intento realizar alguna actividad que haga que dicho pensamiento quede en un segundo plano. Nunca he conseguido que desaparezcan, pero sí que los he apartado.

3- Conociendo nuestras debilidades en cuanto a los alimentos se refieren, deberemos evitar tenerlos disponibles. Aquí entra en juego la frase “quien evita la ocasión, evita el peligro”. Si no tenemos los antojos cerca no caeremos en la tentación. También podemos optar por tener alimentos sanos, como fruta, para poder recurrir a ellos en esos difíciles momentos, pero sé que no es lo mismo.

Lo que sabemos es que el estrés influye mucho en nuestra forma de alimentarnos. Nuestras emociones tienen presencia en nuestra salud, por ello, hay que saber controlar las respuestas a estas emociones es fundamental para tener un organismo saludable.

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Esta entrada tiene 10 comentarios

  1. Chamaida Fajardo

    Que gran post! Cuando estoy estresadla como realmente mal, fatal diría yo. Al final las prisas y los momentos estresantes no ayudan ni favorecen para nada. Para mi es casi imposible llevar una dieta equilibrada

  2. Lala tur

    Hola guapa
    ¡Qué identificada me he sentido en este post! y es que cuando estoy nerviosa o agobiada de trabajo esos días como el doble. Envidio a la gente que me dice “uff tengo tanto trabajo que hasta me olvido de comer” jajajaj Y es verdad que tiendo al dulce cuando normalmente no me llama demasiado… Tomo nota de todos tus tips que me vienen como anillo al dedo.
    Besazos y gracias!

  3. Arien

    Hola guapa
    Es curioso porque ahora al leerte veo la relación clara entre el estrés y comer mal, pero antes no se me había ocurrido
    Cometo mucho de esos errores así que me voy a apuntar los pasos que nos das para hacer que el estrés no afecte mas a mi alimentacion
    Un besazo

  4. Hola!
    Me han gustado mucho tus consejos. La verdad es que la relación con la comida es muy compleja, ya que es algo que necesitamos, pero con la que podemos cometer muchos errores. Estoy de acuerdo contigo con lo de que conociendo el peligro lo evitamos.
    Un saludo!!
    ELEB

  5. Normalmente cuando ando muy estresada o nerviosa como muy poco y lo poco que ingiero suele ser de mala calidad. Mucha grasa sobre todo, comida chatarra.
    Y sumado a esto, me pasa mucho que quiero dormir o estar en el sillon, así que es una bomba explosiva para mi cuerpo.
    Gracias por tus consejos.

  6. María Loreto Navarro Pacheco

    La verdad es que nunca me ha pasado. Cuando estoy nerviosa o estresada, como es este caso, me sucede todo lo contrario. Se me cierra el estómago y tengo que obligarme a comer. He pasado por muchas situaciones difíciles en mi vida. La primera y más dolorosa fue cuando murió mi madre y, entre su enfermedad y lo que vino después, mi alimentación era pésima. No obstante, no subí de peso, sino al revés, bajé tanto y no exagero cuando digo, que cuando me vieron con calma en el trabajo, se horrorizaron de verme tan delgada. Creo que bajo estress o sin él, la alimentación siempre tiene que ser balanceada porque de lo contrario, tarde o temprano tendrás problemas en un sentido o en el otro. Muy buenos los consejos que nos proporcionas.

  7. sandrusky Valencia

    Admito, me ha pasado, sobretodo picotear entre horas o comer demasiado dulce, tomo nota, a aprte que me me he propuesto realizar ejercicio, que lo tengo un poco abandonado, se mis debilidades, ahora toca trabajar para no caer en al tentación, como bien dices el estrés influye mucho en nuestra forma de alimentarnos.

  8. Paula Alittlepieceofme

    Me gusta sobre todo el último consejo. Parece de lo más sencillo y obvio pero hasta que no te ves en la tesitura no te das cuenta de cuánto influye. Que te apetece un bollo azucarado y no lo tienes pues no lo tomas y tu cuerpo lo agradecerá,bss!

  9. Monica

    Reconozco que para mí el estrés me ha jugado en varias ocasiones malas pasadas, por eso es que piensas que nunca te voy a pasar por ahi pero creo que tus consejos son súper ideales para llevar una vida más sana me encanta leer

  10. Rebecaml

    Me ha pasado que el estrés y la ansiedad interfieran en mi alimentación, hay días en que se me da por comer, otros días en que me siento desmotivada y a raíz de la pandemia me he vuelto un manojo de nervios por la misma incertidumbre, estoy deseando retomar mis ejercicios a ver si bajo un poco de peso que estos meses he aumentado y no he estado muy motivada para entrenar.

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